
Estamos entrando de lleno en la temporada de las comidas y cenas de empresa pre-navideñas. Tras todo un año de formalidades, trajes, informes, o lo que toque según cada uno, tenemos la oportunidad de relacionarnos con nuestros colegas en un entorno distinto.
En este caso, si es una comida o una cena importa bastante. Está claro que uno puede cogerse un ciego importante al mediodía, pero ahí no tenemos las posibilidades de prolongar la fiesta que da la complicidad de la noche.
En estas reuniones, puedes llevarte bastantes sorpresas. Quizás descubras que el sosainas de Gutiérrez, es en verdad todo un relaciones públicas de la noche, que abre las cuerdas de los reservados de la discoteca sin despeinarse. O terminas viendo al jefe borracho y haciendo el ridículo en el podio.
Por cierto, las cifras de consumo de sustancias ilegales que se manejan para estas reuniones son bastante altas, ya que casi la mitad de los encuestados, admiten que se produce tal consumo.
Eso sí, al día siguiente, y si no es finde: ¡a fichar todos!


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