Sampleando a Justice

No hace mucho que publicados el post sobre el Making off de Smack My Bitch up, con el que quizás muchos o muchas descubrieran las entrañas de hit de los noventa y de paso que gran parte de las canciones que escuchamos son prácticamente eso: pedazos de canciones “bien” conjuntados que se adornan para convertirlos en otras canciones.
Smack my bitch up es el ejemplo perfecto de como se debe hacer algo así, o en su defecto la gran mayoría de las canciones de The Prodigy, The Chemical Brothers e incluso el gran Jamiroquai.
Se podría pensar que con la cantidad de facilidades y tecnología que hay ahora, esa práctica está cayendo en desuso, pero no. Los artistas siguen pidiendo prestados samples a compañeros de oficio. Una veces pidiendo permiso y pagando, como se debe hacer; y en otros casos robándolos (véase Black Eyed Peas).





