La semana pasada, el sábado 26 de Junio, tal como os anunciamos, tuvo lugar en las calles de Madrid la quinta edición de nuestra Love Parade particular, la Drum Parade. Una manifestación callejera de música electrónica y diversión, en pleno Paseo del Prado
El mismo concepto que nuestra hermana mayor alemana pero con algunas salvedades: en Madrid, los organizadores no buscan una masificación ni comercialización de la fiesta, y las carrozas no representan grandes marcas de discotecas, ni están patrocinadas, sino que son algunos colectivos y clubes de la escena underground madrileña los que realizan el desembolso y la organización.
Aún así, éxito total de organización y convocatoria, para una propuesta que esperemos dure muchos años. Os hemos traído algunas fotos e impresiones del evento.
A las 6 de la tarde, bien puntuales, los camiones que participaban en el evento giraban en la rotonda de la Diosa Cibeles y comenzaban su periplo por el Paseo del Prado. Electrónica y muchos watiosque enfilaban sin pensárselo dos veces la zona más exclusiva de Madrid: turistas, lugareños, paseantes y ancianos miraban atónitos la que se había organizado en cuestión de minutos.
El recorrido lo fuimos alternando por diferentes carrozas. Cada una con su estilo musical, que era bastante variado. Desde minimal techno, hasta psy trance pasando por hardtechno, ragga y drum’n bass. Y cada una con sus adeptos, sus Djs y sus improvisados gogós que hacían de las suyas a la vista de todos.
El recorrido, al contrario que el año anterior, se hizo rápido y sin paradas: a las 7 de la tarde ya casi habíamos llegado a Atocha, el destino de la fiesta. Por el camino, cerveza fresca, pistolas de agua, chicos y chicas guapas y mucha diversión: el calor apretaba pero las ganas de disfrutar también lo hacía.
Allí, los camiones carroza estacionaron y empezó la verdadera fiesta. La carroza que abría la procesión, que era la que mejor música y animación llevaba, estaba ambientada en la película Desafío Total, con sus mutantes, su tragafuegos y su chica de los tres pechos incluída. Liaron una buena fiesta a los pies del hotel NH de Atocha.
Finalmente, la cabalgata se extendió media hora más de lo previsto. Las televisiones se enteraron de la fiesta y se plantaron allí para conectar en directo con los telediarios, y parece que esa fue la razón del alargamiento de la Parade. ¡Benditos noticiarios! porque se nos hizo bastante corto.
¿Puntos a mejorar? Se agradecería poder contar con servicios públicos a lo largo del recurrido, ya que el McDonalds de la C/Atocha (y los árboles del Paseo del Prado) no saban a basto. También, se debiera de aumentar la distancia entre carrozas, ya que los sonidos a veces se superponían: en ocasiones no sabía si bailar Psy o Minimal.
Por último, hacer una petición: ojalá la Drum Parade nunca se masifique, porque perderá todo su encanto. Esperamos con ansias la edición del año que viene.
Fotos | Vladimir
En Noctamina | La Love Parade busca sede

